PATRIMONIO
El Consell baraja un proyecto del arquitecto Martín Lejarraga que incluye una sala de proyecciones, un planetario y una pared de escalada
ALEJANDRO FERNÁNDEZ
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L a Conselleria de Infraestructuras está estudiando la posibilidad de crear ocho salas temáticas en los depósitos de Campsa en la Cantera. La Generalitat, con motivo de las obras del tranvía, medita acondicionar la factoría subterránea del monte y acercarla a los ciudadanos.
Y de momento, una de las propuestas que se están barajando es la del arquitecto Martín Lejarraga. Su proyecto, publicado por el Consell en los cuadernos del Museo del Transporte de la Comunidad Valenciana, aboga por el acondicionamiento de los recintos abovedados y su reconversión en ocho salas de diversa índole.
Un museo, una sala de proyecciones, un área de ciencias, un planetario, un acuario, una pared de escalada, un centro de interpretación y una sala de exposiciones son sus propuestas. En la publicación de Infraestructuras se reconoce que las galerías subterráneas de la Cantera «deben ser objeto de un plan director para su preservación y puesta en valor» y se recalca que «por la singularidad de esta infra-arquitectura, de este patrimonio industrial alicantino, estas instalaciones merecen ser restauradas, reutilizadas y accesibles a la sociedad alicantina».
El primer paso para que este y otro proyecto se lleve a cabo en la zona pasa por llegar a un acuerdo con el Gobierno central, ya que en 1979 se desafectaron los terrenos y pasaron a formar parte del Patrimonio del Estado.
Historia La refinería de Campsa en la Cantera se construyó en superficie a finales del siglo XIX. Por esa época, era considerada como una de las industrias alicantinas de mayor envergadura. Con el paso de los años fue aumentando su número de dependencias, aunque fue entre 1912 y 1927 cuando más creció, según recoge el cuaderno publicado por la Cátedra Demetrio Ribes de FGV.
La refinería fue absorbida por Campsa en 1929 y «sobrevivió» a la Guerra Civil. De hecho, en ella se construyeron algunos refugios. No fue hasta 1966 cuando cerró sus puertas, justo cuando la compañía que explotaba las instalaciones construyó nuevas naves en el muelle de Poniente del Puerto. Fue casi 20 años después de que comenzaran las obras en subterráneo.
A partir de su cierre, los depósitos de la Cantera quedaron totalmente abandonados. No obstante, hoy en día mantienen su diseño original, sus galerías revestidas de hormigón y su estado de conservación no es todo lo malo que se podía prever. Sobre todo, por la dificultad para acceder a ellos.
A día de hoy, las instalaciones subterráneas carecen de protección, pese a que la Conselleria de Cultura recomendó que se declarasen Bien de Relevancia Local. No obstante, y pese al abandono al que han estado sometidos por las administraciones en los últimos años, los depósitos podrían convertirse en breve en un lugar de esparcimiento de los ciudadanos.
Si prospera cualquier de las propuestas que baraja Infraestructuras, Alicante recuperará de forma activa un vestigio histórico que dio a conocer a la ciudad siglos atrás.

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