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La Coctelera

SERRA GROSSA de Alicante

Estaría bien convertir las montañas de nuestra ciudad en lugares intocables. Como siempre, nos daremos cuenta de lo que teníamos cuando lo hayamos perdido.

Categoría: Depósitos

4 Octubre 2009

El paisajismo siembra esperanza

EL PAÍS: Dos nuevos proyectos en Terrassa y Alicante transforman la idea del parque y del paseo.

Los nuevos parques urbanos brotan de antiguas refinerías o fábricas reconvertidas. Viejos depósitos de deshechos y carburantes, absorbidos por la trama urbana tras el crecimiento de las ciudades, se someten a una nueva vida, esta vez más plácida. Transformados en zonas de recreo, reaparecen arropados por un incipiente manto vegetal y por la sombra de nuevos árboles. La búsqueda de espacios públicos en los centros urbanos no es una novedad, pero sí es nuevo que incluso en antiguos paraísos de la especulación inmobiliaria, como la costa mediterránea, entre un urbanismo desproporcionado y abusivo florezcan ahora senderos y zonas de sombra. El paisajismo está comenzando a trabajar con deshechos y lejos de convertirse en una disciplina andrajosa está ganando una batalla.

El arquitecto catalán Pere Riera lleva años entendiendo que la operación de salvar el paisaje pasa por intervenciones limitadas y pequeñas cirugías. Desde que convirtiera los restos de una antigua central eléctrica en el Parque de las Tres Chimeneas -hoy un reclamo del Poble Sec barcelonés- Riera se ha especializado en zurcidos urbanos junto a sus socios del estudio RGA. Su trabajo ha consistido en ordenar espacios públicos sin definir para, entre los restos, hacer crecer un parque. En Tárrega, aprovechó la carretera que cruza el pueblo para permitir que entrase también el paisaje. Y ahora, en Terrassa, ha cosido las plazas que rodean al conjunto monumental de iglesias de Sant Pere sin borrar su pasado y sin hacer desaparecer siquiera su fragmentación. El mensaje es sutil, pero contundente: es posible conjugar unidad y diversidad.

Un poco más abajo, también en el Mediterráneo, tras llevar desahogo a la nueva densidad de Valencia con el Parque de Cabecera, Edurado de Miguel firma ahora, con José María Urzelai, la Integración paisajística de la línea del Tram en la Serra Grossa, Alicante. Se trata de un ejercicio que establece líneas y conexiones entre lo vecino pero inconexo. Un proyecto que entiende que el paisaje es siempre uno, sin límites ni fronteras, y la montaña, las carreteras, el mar y el puerto forman un espacio único que debe tratarse como un conjunto que absorbe aciertos y, si es posible, se traga desaciertos anteriores. Algo parecido logra, también en el Levante, la Via Verde que conecta, para paseantes y ciclistas, Benicàssim y Oropesa, un proyecto de la Generalitat Valenciana que puso de acuerdo a ayuntamientos y fue inaugurado este verano.

Una de las pocas arquitecturas que mejoran con el paso del tiempo son los paisajes. Así, en Zaragoza, Margarita Jover, Iñaki Alday y Christine Dalnoky, que firmaron el parque del Agua de la pasada Expo, han visto como, un año después, su jardín florece y se transforma en una zona indefinida, pero en continua definición, que pone en duda los límites de donde empieza el campo y donde acaba la ciudad. Estos tres proyectos optan al Premio FAD en la categoría Espacio-Ciudad. El galardón, que premia anualmente la mejor arquitectura de España y Portugal, se entregará este mes.

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1 Abril 2009

Un jardín de piedra

Un jardín de piedra ..." La memoria que me interesa -cultural, moral y hasta políticamente- es la memoria que se proyecte hacia el futuro... musealización integral de la ciudad de la Guerra Civil y de la primera postguerra... depósitos de Campsa en las entrañas de Serra Grossa..."

La bolsa de limones y la puerta del exilio

MANUEL ALCARAZ RAMOS INFORMACIÓN. El único suceso histórico de gran relevancia acontecido en Alicante fue la finalización de la Guerra Civil. Quien quiera refutar esta opinión deberá presentar otro hecho de mayor impacto en la historia europea acontecido aquí. Si aceptáramos con tranquilidad esa circunstancia -como lo hacen otros "lugares de la memoria" relacionados con avatares bélicos- podríamos aprovechar una fuente de identidad colectiva que nos negamos. Con ella podríamos practicar discursos de convivencia, resituar nuestro devenir en la gran Historia y hasta invitar a un público cada vez más atento a las geografías impregnadas de significado. Pero, otra vez, el 70 aniversario -31 en democracia- de aquel hecho se revive sólo desde expresiones cívicas pero sin liderazgo ni proyecto institucional.
¿Por qué ahora, en los últimos años, ha crecido la memoria de la Guerra, del franquismo y del antifranquismo, de la represión y del sacrificio? Creo que coinciden tres factores principales: A) Crecimiento exponencial del conocimiento histórico, que permite fundamentar pretensiones sobre bases sólidas. B) Asentamiento de la democracia con la consecuente pérdida de miedo: no puede contraponerse memoria a democracia, pues las dos se requieren en su dimensión ética y temporal, ya que la democracia arraigó en la medida en que superó el temor a la Dictadura. C) Necesidad, en tiempos de globalización, de rescatar del olvido hechos, vivencias, nombres y rostros que sirvan de anclaje y den sentido a cuestiones que se difuminan como las mismas ideologías: la idea de justicia se asocia a identidades renacidas o reformuladas, de tal modo que la privación de las fuentes de identidad es vivida como negación de la justicia, aunque sea la identidad retrospectiva de los vencidos. Así que las reivindicaciones de remembranza de la Guerra Civil en Alicante no van a cesar: más valdría, pues, alguna respuesta razonable. Por ejemplo: la que comience por la aplicación estricta de la Ley de la Memoria Histórica.
En mi memoria familiar la Guerra Civil era un suceso omnipresente pero ambiguo. Soy hijo de derrotados empeñados en ocultar la derrota, pues el terror acabó por impregnar todo recuerdo, aunque mi padre, sargento republicano, sólo estuviera preso unas horas. Sólo un tío que volvió loco de las batallas abominaba con imprudencia de ellas, pues, al hacerlo, las nombraba, y quebrando su sigilo renovaba su locura. Por el contrario, en los recuerdos de mis padres la enfermedad y las privaciones resbalaban hacia una suerte de tiniebla agridulce -al fin y al cabo eran jóvenes y durante el conflicto se hicieron novios-. No nos empeñemos en buscar en todos los casos un rastro de fervor militante: las cosas fueron más complicadas. En esa ambigüedad de los discursos acabé por percibir mucha turbación y ningún deseo de venganza. Pero también recuerdo el relato que me puso frente a lo peor: mi madrina contaba que su padre fue al mercado un 25 de mayo a comprar limonesÉ y de él sólo encontraron la bolsa con los limones. Lo escribo y me atraviesa un escalofrío: ¿cuántos de esos inmolados en bombardeos no tendrán nunca ni el modesto recordatorio de unas palabras como estas? Pero tampoco nos obliguemos a ver en ellos la encarnación de ninguna resistencia: fueron víctimas, sólo víctimas, y no nos está permitido suponer cada una de sus convicciones. Eran víctimas, sin embargo, de un fascismo rampante que ensayó con ellas sus métodos guerreros y eso tampoco hay que negarlo. Pero, sobre todo, son víctimas inocentes: ¿por qué se les ha regateado el recuerdo? No entiendo qué diferencia hay entre estas víctimas y las del terrorismo.
Un carácter distinto tienen las personas embolsadas en el Puerto: las que pudieron huir, las que se suicidaron, las que fueron enviadas a campos de concentración, las asesinadas. La tragedia grita pidiendo comprensión. Esas personas, salvo excepciones, sí eran militantes de la defensa de la República. En ese sentido Max Aub las calificaría de la mejor gente de España. Pero, insisto, no están acogidas al estatuto de inocencia genérica que requiere de aleatoriedad en el sacrificio personal. ¿Puede ello ser razón, precisamente, para negar la conmemoración, el recuerdo agradecido? Parece que para la derecha de este país sí, pues, dicen, no hay que reabrir heridas. Pero es que las heridas permanecen abiertas o no hablaríamos de esto. No es exacto acusar a esa derecha de ser la sucesora de los que aniquilaron a los aquí refugiados. Pero, realmente, harían mucho más por cerrar las heridas si reconocieran que estos refugiados luchaban y morían por valores en los que hoy puede reconocerse nuestra democracia. Algo de lo que ninguna manera puede decirse de sus asesinos. ¿Por qué, entonces, la pretendida equidistancia? Es inquietante: que no se extrañen si se vuelven sospechosos hasta que renuncien a enarbolarla, hasta que, con los matices que quieran, no asuman también su inmolación.
Dice el historiador P. Ariés, a propósito de los monolitos a los caídos en la I Guerra Mundial, que "sin monumento a los muertos, no se puede celebrar la Victoria". Ni la derrota, apostillo. Porque algunos queremos celebrar, por fin, "nuestra" derrota, porque en ella hubo dignidad y ejemplo. Porque de aquella derrota, repito, salen las semillas de nuestra democracia. No es extraño que los defensores de la memoria, dirigidos aquí por la Comisión Cívica para la Recuperación de la Memoria Histórica, que merece todo el agradecimiento de los demócratas, estén solicitando monumentos: en el Puerto, en el Campo de los Almendros, en el Mercado. Sí: necesitamos hitos materiales a los que atar nuestros recuerdos, para que no se desborden. Su reivindicación ha sido, y es, un camino de obstáculos. ¿Pero no sería posible ir más allá? La memoria que me interesa -cultural, moral y hasta políticamente- es la memoria que se proyecte hacia el futuro, que sirva para hacer futuro. No en el sentido estrecho de reproducir hechos ocurridos hace 70 años: no será posible y sólo la nostalgia, compañera de la impotente, sacará provecho de algunos brindis, de algunas banderas. Prefiero usar de la memoria, obrada la justicia del recuerdo, para consolidar nuestros mismos valores democráticos en un sentido de progreso, avanzando consensos socialmente hegemónicos que puedan profundizar esa democracia, haciendo a mi ciudad más civilizada, más solidaria. Por eso me atrevo, reiterando mi apoyo a los monumentos planteados, a formular otras propuestas de "normalización de la memoria".
La primera sería la musealización integral de la ciudad de la Guerra Civil y de la primera postguerra, algo que ya se está haciendo en otros lugares. Con recorridos y visitas por refugios, vestigios de defensas, lugares de bombardeos... Un centro de interpretación debería ofrecer mapas, documentos y objetos de la vida cotidiana, junto con grabaciones musicales, películas, etc; el proyecto podría completarse con ediciones de historia oral, material de archivos o facsímiles. No debería ocultar las contradicciones inherentes a un tiempo difícil: en manos de historiadores competentes la presencia de las víctimas por la democracia acabaría teniendo un protagonismo incuestionable, aunque también se presenten otros hechos que intranquilicen -y hasta avergüencen- a los que nos sentimos herederos de los republicanos.
La segunda propuesta es más arriesgada: consiste en consagrar -he dudado en usar de esta palabra, pero, laicamente, me parece la adecuada- un espacio a los recuerdos más íntimos, a un silencio que trascienda un hecho histórico concreto -aun identificando en él su origen y justificación- y se convierta en una apelación contra toda guerra y opresión. Un posible lugar, tras una intervención a cargo de especialistas elegidos por concurso, serían los depósitos de Campsa en las entrañas de Serra Grossa: sus galerías asombrosas podrían albergar algunas salas con exposiciones o conciertos pero, sobre todo, sería un "jardín de piedra" habitado de rememoración. Y una pieza singular de arquitectura de la memoria.
La tercera iniciativa parte de la consideración dinámica de lo que ocurrió en el Puerto de Alicante: fue umbral de un inmenso exilio. Los que desde aquí partieron inauguraban un extrañamiento cruel y prolongado. Eso otorga a Alicante la calidad de símbolo: de todos los destierros originados en la Guerra Civil pero, también, si quisiéramos, de todos los destierros de la historia atormentada. Y de los actuales, que golpean a nuestra razón con cada siembra de desarraigo. Por eso sugiero un proyecto global: "Alicante: puerta del exilio", una estructura codirigida por instituciones diversas que, de manera permanente, organice acciones culturales y reflexivas para evocar y analizar exilios pasados y mostrar la solidaridad con los presentes.
Porque, al final, la gran lección irrenunciable es entender que aquellos sucesos fueron el resultado de procesos muy complejos pero, sobre todo, de la brutalidad de algunos verdugos dispuestos a convertir en víctimas a los que se alzaban en pos de una dignidad de la que casi no había memoria en sus familias, en su clase social. La pared que separa la civilización de la barbarie es muy tenue y Alicante tiene la obligación de recapacitar sobre cómo contribuir a fortalecerla, respondiendo a las voces de las raíces, imaginando cómo obrar sobre las conciencias de nuestros niños, de nuestros jóvenes, para que comprendan que nunca más una bolsa de limones puede ser el testimonio de una muerte que campaba a sus anchas por nuestras calles y nuestros cielos. Frente a esa responsabilidad no podemos seguir engañándonos con el olvido. No falta tanto para el 75 aniversario: ojalá entonces las cosas sean distintas.

Manuel Alcaraz Ramos es profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Alicante.

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16 Marzo 2009

En lo profundo de la memoria

El Ente Gestor de Transportes pretende recuperar los depósitos ocultos de la Serra Grossa Son veinte enormes bóvedas excavadas en la montaña que sirvieron de refugio en la Guerra Civil

LA VERDAD

Las ciudades, como las personas, tienen memoria, que es su paisaje urbano. De lo bueno, de lo malo, las vergüenzas y sus éxitos. Y también tienen un subconsciente oculto del que apenas queda recuerdo. Algo parecido le ha ocurrido a Alicante con los depósitos de combustible excavados en el interior de la Serra Grossa en la Guerra Civil, una joya que el Ente Gestor de Transportes (GTP), aprovechando que el paso de la línea 1 obliga a reformar esta zona de la ciduad, quiere poner en valor para abrirlos al público y convertirlos en un atractivo único en España. No es una idea nueva. El director del Ente Gestor, Antonio Carbonell ya organizó en el 2006 una visita a la finca La Británica. Ahora, la Conselleria de Infraestructuras parece dispuesta a llevarla a cabo. El escenario es impresionante, y bien merece el esfuerzo. La Verdad ha recorrido de nuevo, con pausa y buenos asesores, sólo una pequeña parte de las galerías y bóvedas excavadas a martillo y barrena en plena Guerra Civil y que sirvió como elemento estratégico de defensa ante ataques aéreos para un bien primordial, como era el combustible. Cientos de metros de galerías excavadas en la roca viva, que se abren en los laterales a veinte bóvedas, ocho en las que se crearon tanques con una capacidad de 20.000 metros cúbicos y otras doce más pequeñas, para depósitos de 500 metros cúbicos. Hoy esta gran infraestructura se mantiene en buenas condiciones constructivas, a pesar de que llevan abandonadas más de 40 años, desde que en 1966 Campsa trasladara la actividad industrial desde esta parte de la ciudad a la zona sur. La decisión de tapiar las tres entradas a las galerías desde el exterior ha permitido salvaguardar, en cierta forma, la integridad del conjunto. Aunque también ha privado a los alicantinos tener conocimiento de esta factoría subterránea. Sólo tres pequeños huecos en la pared de la roca permiten entrar al recinto. Estan en la enorme explanada que se ha construido en la parada del Tram en Sangueta, en un espacio que antaño fue la refinería La Británica, abierta en 1875. Todavía se puede observar sobre la roca los cortes de barreno para las extracciones de piedra y los tejados de ladrillo a dos aguas, que formaban el complejo industrial. Detrás de lo que fueron las oficinas de la refinería se excavaron en 1937, en plena contienda, tres huecos que dan acceso al complejo interior. El plástico puesto sobre una moqueta instalada para la visita del presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps, en julio del año pasado permite cubrir los restos de vías que tiempo atrás transportaban el combustible. Alguna vagoneta abandonada en un lado recuerda cúal era la función de este complejo subterráneo, ya que se desmantelaron todas las instalaciones, no se conservan depósitos ni la maquinaria que en su momento debería contener. Sí placas de hierro que marcan la circunferencia de los depósitos o tubos de extracción que se infiltran en el entramado de túneles de ventilación entre las bóvedas y la parte exterior de la Serra Grossa. En el recorrido todavía se pueden observar en las paredes declaraciones de amores juveniles y en el suelo, no con intención romántica, restos de hogueras de personas sin hogar que se encontraron este enclave. Otras historias hablan de que en la Guerra Civil servía de refugio a la población civil y que los empleados de la refinería montaban peleas de perros, como distracción o apuesta, según cuentan algunos de los empleados que allí trabajaron. Muchos alicantinos pasarían allí los días de los bombardeos o las jornadas de trabajo en una fábrica que permanece en el subconsciente de la ciudad, con voces acalladas que conocen su existencia. Mantener viva la memoria del lugar, de unas instalaciones que construyeron parte de la historia de la ciudad es revivir a todos los alicantinos.

CONSTRUCCIÓN ÚNICA EN ESPAÑA

Aunque el anteproyecto de construir una factoría protegida en la Cantera date de febrero de 1937, las obras de construcción no se detuvieron una vez finalizada la contienda, sino que se prolongaron durante las décadas de los 50 y 60. Concluirían poco tiempo antes de que se abandonase, en 1966, en una pirueta del destino por el que Alicante ha heredado una construcción única en España, que ahora puede servir de bien a la ciudad, aunque en su momento albergara intenciones defensivas. Los arquitectos y arqueólogos que han tenido la suerte de visitar el complejo todavía se felicitan del descubrimiento, y de las posibiidades que tiene para la ciudad. Los depósitos de la Cantera es la única factoría subterránea que tuvo Campsa en España. No se volvió a construir ninguna ni durante la Guerra Civil ni durante la posguerra. Sólo algunas factorías americanas como la de Loeches, Rota y El Arahal construyeron algunos depósitos enterrados en los años 50, pero no llegan, ni mucho menos, a la complejidad y a la magnitud de los almacenes que se ocultan en la Serra Grossa alicantina. Otras ciudades como Cartagena tiene excavado en la roca refugios para la Guerra Civil. Pero la factoría de Alicante es única en su tipología. Una espectacular instalación industrial excavada bajo la montaña, con grandes galerías y enormes recintos abovedados para los depósitos de gasolina, una instalación que conserva la larga tradición histórica de las arquitecturas subterráneas que desde los romanos hasta este último ejemplo se han dado.

Más en el enlace DEPÓSITOS

 

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8 Octubre 2008

PGOU

INFORMACIÓN

El soterramiento de Vallellano contará con cuatro carriles e incluirá también el tranvía.

El proyecto estrella del nuevo PGOU permitirá el tráfico local y un carril bici en superficie pero prohibirá la circulación de paso.

MANUEL DOPAZO El soterramiento de la avenida de Conde de Vallellano, que se ampliará hasta abarcar también Juan Bautista Lafora, es, junto con el diseño de paseo marítimo a lo largo de todo el litoral, el proyecto estrella de la revisión del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU). Se trata de una actuación tan ambiciosa como compleja que contempla canalizar todo el tráfico de paso a través de un túnel con cuatro carriles de circulación de vehículos e incluirá también doble vía para el tranvía.
El soterramiento de la avenida de Conde de Vallellano para ampliar la Explanada hasta el paseo del Puerto es una idea que se remonta a los años 90 del pasado siglo, e incluso antes, aunque siempre se terminó por desechar por su complejidad y alto coste. Ahora la idea se convierte en una propuesta del nuevo PGOU que aporta un diseño del mismo, aunque muy elemental, así como una serie de apuntes para que pueda convertirse en una realidad en el futuro.
Así, tal como aparece en el gráfico de esta página, el soterramiento de Conde de Vallellano consistirá en un túnel con capacidad para cuatro carriles de circulación de vehículos, dos en cada sentido, para canalizar todo el tráfico de paso, así como doble vía para el tranvía.
Este túnel dará un carácter fundamentalmente peatonal a la superficie, aunque subsistirán dos carriles, uno en cada sentido, para la circulación propia de la zona. Para evitar excesos de velocidad por este viario en superficie el PGOU plantea un trazado en forma de bucle. Además, y al igual que todo el frente litoral, habrá un carril exclusivo para bicicletas. Este nuevo tratamiento semipeatonal permitirá una nueva relación entre el paseo marítimo y la Explanada, que serán mucho más permeables, aunque diferenciados y separados por los dos carriles de circulación y el carril bici indicados.
En cuanto al tramo de la avenida de Juan Bautista Lafora, el soterramiento tendrá unas características distintas ya que sólo dispondrá de los cuatro carriles de circulación al excluir al tranvía, que en esta avenida circulará por la superficie. Pese a ello, el PGOU insiste en dar también un tratamiento semipeatonal para lo cual propone construir un estacionamiento subterráneo que elimine el actual del Postiguet, lo que logrará una importante mejora del frente urbano.

El Plan recoge al completo la propuesta comercial y residencial del Rico Pérez

En LA VERDAD: El PGOU plantea convertir Puerto Amor en una zona verde y en la prolongación de la Almadraba.

Hasta ayer sólo había comentarios sobre el contenido del nuevo planeamiento respecto la recuperación de la fachada litoral. Sin embargo, del contenido del amplísimo documento del Plan General -sólo la memoria justificativa tiene 235 folios- llama poderosamente la atención la apuesta por ganar para la ciudad su primera línea de costa, tan degradada en zonas como San Gabriel o tan desordenada en otras como el Cabo de las Huertas.

Y es ahí donde aparece una de las propuestas más interesantes, de la que aún nadie ha dado cuenta. Sí se ha hablado, por ejemplo, del soterramiento del tráfico desde prácticamente el Centro de Congresos hasta la Estación de Murcia. Pero, ¿y Puerto Amor? ¿Qué solución se aporta? Se trata de esa gran parcela de suelo ganada al mar junto a la playa de la Almadraba, debajo de la macrourbanización de Bahía de los Pinos.

Pendiente aún de que haya algún tipo de acuerdo entre quien quiso construir ahí un puerto deportivo y la Generalitat, el Plan General advierte de que esa zona debe ser la prolongación de la Almadraba, junto a una nueva zona verde. Así consta en la documentación a la que ha tenido acceso este diario. En concreto, el tramo tres del denominado Sector Frente Litoral Norte, que abarca prácticamente la bahía de la Albufereta.

El equipo redactor de nuevo Plan General señala como propuesta de ordenación en esta zona «dar continuidad a las partes que, de manera discontinua, cuentan con un paseo litoral pavimentado a lo largo de la costa».

La actuación prevista en la Playa de San Juan contempla la construcción de un aparcamiento subterráneo en la avenida de la Costa Blanca y otro en superficie en los extremos del vial.

En cuanto a la ordenación de la fachada del Cabo de las Huertas, el nuevo planeamiento propone dar continuidad al paseo litoral que viene de la Playa de San Juan, a través de la avenida de Niza, adaptándolo a su orografía rocosa. Plantea, eso sí, crear elementos de interés, aprovechando los espacios libres existentes, además de una consideración especial a la Cala los Judíos y a sus alrededores «por su valor geológico y arqueológico, ya que se encuentran allí yacimientos y playas fósiles que muchos datan de la época cuaternaria».

Por otro lado, en el Sector Centro, la principal fachada urbana con la playa del Postiguet, el Plan General apuesta por la recuperación para el peatón de buena parte de la actual avenida de Juan Bautista Lafora, aprovechando el citado soterramiento del tráfico, que partiría desde el futuro Centro de Congresos en Sangueta. Además, la propuesta incluye el soterramiento también del aparcamiento del Paseo de Gómiz.

Estos planteamientos y muchos otros son ya objeto de debate y lo serán durante los próximos meses. El viernes, Comisión Informativa de Urbanismo. El día 15, el Pleno.

Parque del Mediterráneo.

Del paseo en bici a la visita cultural : La concejal de Turismo del Ayuntamiento de Alicante, Marta García-Romeu, ya tiene trabajo que hacer. El anexo 3 de la memoria justificativa del nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) es una especie de Libro Blanco sobre el turismo en Alicante, sobre sus carencias y también sobre sus posibilidades de crecimiento.

Los planteamientos del equipo redactor giran en torno a dos grandes ejes: el espacio y la cultura. El primero, entendido como la necesidad de articular una trama en la ciudad para el peatón, pero también para el ciclista. La segunda, entendida como el mejor aprovechamiento de la oferta cultural de Alicante. «Hay que generar un frente costero peatonal y ciclista, continuo, coordinado y al mismo tiempo diverso, capaz de desarrollar actividades desestacionalizadoras: mayores que desean pasear y caminar en tramos de diferente longitud, familias con niños que buscan paseo, jóvenes que necesitan espacio donde encontrarse y hacer deporte...». De ahí que el nuevo planeamiento proponga con claridad «articular un eje ciclista y peatonal que hilvane las áreas ya existentes».

Tal es la reflexión, y la crítica, al respecto que se indica: «Hay que potenciar una imagen de coherencia en el espacio municipal, ahora fragmentado y sin identidad local coordinada, que hace pensar que tanto el tramo de la Albufereta, como el de San Juan o el de Urbanova, no pertenecen al mismo municipio».

Patrimonio

Por otro lado, el PGOU reclama «la definición de una imagen potente de la ciudad». Y para ello plantea «reforzar los elementos de mayor simbología entre la población local y entre los turistas». Es en este contexto donde los autores del Plan General inciden en que Alicante «posee un patrimonio cultural variado y singular que es preciso adecuar y explotar con fines recreativos». Creen que de esta manera se diversifica la cartera de productos turísticos y se distingue a la ciudad de otros destinos de sol y playa.

El análisis sobre el sector turístico realizado por los autores del Plan General no es un anexo más. Más de sesenta páginas conforman un completo estudio, en el que se pueden leer conclusiones como que «Alicante se presenta como un destino de escasa notoriedad y de imagen turística poco definida, a pesar de que su estructura económica depende de modo considerable de la actividad terciaria recreativa y turística».

Son varias las propuestas concretas que plantea la revisión del Plan General en materia turísticas. Una de ellas afecta a la Playa de San Juan: «Sería recomendable la ampliación de la oferta hotelera de calidades medias o de apartamentos turísticos reglados». Dice más al referirse a este lugar como «un espacio urbano tradicionalmente poco atendido por su elevada población flotante».

Sobre la Albufereta, el Plan General advierte de que «adolece de una oferta comercial y/o recreativa suficiente», al tiempo que existe «una aparente ausencia de planificación».

Siguiendo el litoral, los autores del PGOU destaca el hito geográfico de la Serra Grossa, en torno a la cual debería habilitarse un parque cultural, aprovechando sus restos arqueológicos y hasta la Finca La Británica.

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31 Julio 2008

Suplemento ARQUILETRAS, no te lo pierdas

Hoy jueves en el INFORMACIÓN. Interesante el suplemento ARQUILETRAS por el arquitecto Francisco Leiva, uno de los artífices de Alacant AfteSun. Una más que interesante propuesta para rediseñar Alicante.

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19 Abril 2008

Los arquitectos solicitan la apertura al público de los depósitos de la Cantera

El Colegio propone un acuerdo entre las Administraciones para hacer visitable este espacio singular y alaba la integración paisajística de la obra del tranvía junto a la Serra Grossa.

CLARA R. FORNER. INFORMACIÓN

El secretario del Colegio de Arquitectos de la Comunidad Valenciana, Gabriel Ibor, planteó ayer la necesidad de un acuerdo entre las Administraciones que permita abrir al público los antiguos depósitos de la Cantera. El citado técnico formuló esta propuesta en el transcurso de una visita a la antigua refinería "La Británica" organizada con motivo de la celebración de la Semana de la Arquitectura.
Ibor destacó el "interés arqueológico e industrial" de "este espacio singular" que es propiedad del Estado, aunque ha sido la Conselleria de Infraestructuras quien ha ejecutado las obras del exterior del recinto para integrar el tranvía. Además, ha iluminado alguna de las bóvedas interiores. Concretamente, existen ocho salas centrales de mayor tamaño -hasta 34 metros de altura por 30 de ancho, aproximadamente, con capacidad para 2.000 m3- y doce más pequeñas, con capacidad para 500 m3. El representante de los arquitectos señaló que "las Administraciones deberían pactar" para abrir estas instalaciones al público y solicitó "sensatez" a la hora de conceder autorizaciones "para hacerlo visitable".
La visita de ayer, en la que participaron arquitectos, profesores y el Centro de Día Levante, se enmarca en la iniciativa del citado Colegio "de sensibilizar sobre la necesidad de recuperar este espacio único en España". Ibor recomienda "asignarle un uso cultural que respete la idea original, con exposiciones itinerantes que animen al visitante a repetir".
Inmaculada Aguilar Civera, autora de la publicación "De la refinería La Británica a la factoría La Cantera de Alicante", señaló que el Gestor de Transportes y Puertos de la Conselleria de Infraestructuras "ha limpiado la fachada y consolidado" los antiguos depósitos, además de instalar una plataforma tranviaria "muy respetuosa con el patrimonio".
Aguilar destacó la necesidad de nuevas investigaciones sobre este lugar y de contactar con antiguos trabajadores de estas instalaciones que aporten nuevos datos sobre el funcionamiento de estos antiguos depósitos de combustible.
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el 10 del 4 de 2008 en LA VERDAD

La Semana de la Arquitectura incluye una visita a los viejos depósitos de la Cantera.

Los arquitectos de la Comunidad Valenciana se han propuesto echarse a la calle para conocer qué piensan los ciudadanos de las ciudades, viviendas y edificios que les rodean y, al mismo tiempo, difundir la buena arquitectura y su función al servicio de la sociedad. Ese es el objetivo principal de la Semana de la Arquitectura 2008, que se celebrará del 14 al 26 de abril, y que incluirá visitas guiadas a lugares de interés arquitectónico y paseos teatralizados abiertos al público.

El programa de actividades, incluye también exposiciones, conferencias y presentaciones de libros en Alicante, Valencia y Castellón. Se ofrecerán varias exposiciones, entre ellas la de los Premios Mies van der Rohe, que otorga cada dos años la Unión Europea y la Fundación que lleva el nombre del padre del racionalismo arquitectónico. También se desarrollarán diversas jornadas y conferencias, con participación de arquitectos y personalidades del ámbito cultural.

Arquitectos y ciudadanos visitarán lugares de interés arquitectónico, urbano y paisajístico, como los viejos depósitos de la Cantera de Alicante, unas espectaculares instalaciones subterráneas con bóvedas de 50 metros de diámetro. La refinería de petróleo La Británica, la única de toda España construida en el subsuelo, nació en 1875 y fue absorbida por Campsa en 1929. Estos depósitos se encuentran en desuso y se han convertido en el centro de un debate social sobre su posible función como museo.

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Algunas imágenes de la visita del jueves 17 de abril:

La entrada, junto a la parada del TRAM. Todos vestidos de aficionados nucleares... Sólo para no ponernos de polvo hasta las orejas.

Los organizadores iluminaron el interior de los pasadizos. Eso y los cascos evitaron coscorrones.

Tomás mira en la oscuridad en busca del mejor plano.

Saliendo del túnel... Rollito poltergeist o M. Landon en esa que hacía del ángel de no sé qué.

Una imagen del exterior. Se aprecian restos de la infraestructura del cableado, los agujeros de los soportes de las casas, el perfil del tejado. Al fondo la Serre Grossa.

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7 Noviembre 2006

Pondrán en valor los depósitos: museos, salas de exposiciones...

Ayer comenzaron las Jornadas del Transporte Urbano y Metropolitano en Alicante. También se inauguró la exposición "Alacant: de la diligència al TRAM" y se dio a conocer a través de un cuaderno un proyecto de revalorización de los depósitos de la Cantera.
El plan prevé rehabilitar los diferentes depósito0s para darles uso como salas de exposiciones, rocódromo, sala de proyecciones, museo, etc. En la exposición se aprecia en una maqueta cómo quedaría la zona.
El cuaderno también hace un repaso histórico de lo que fue la Británica, las siguientes instalaciones de CAMPSA, sus usos, etc.
Vale la pena echarle un vistazo. Es sólo un proyecto, pero lo que es seguro es que la zona va a cambiar radicalmente cuando esté todo acabado.
Espero que no dejen de prestarle atención al entorno natural de las sierras, que no resten un metro cuadrado de naturaleza y que piensen que tan único es tener una sierra dentro de la ciudad como unos depósitos con toda su carga patrimonial.
Hay para todos.

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4 Agosto 2006

Depósitos, tranvía, patrimonio

CAMPSA, depósitos. 10 enero 2006, Dº Información
La comisión técnica del tranvía acuerda demoler los viejos depósitos de CAMPSA
Urbanismo e Infraestructuras barajan ahora la posibilidad de alejar las vías lo más posible del corte de la Serra Grossa y de conservar los vestigios de la refinería excavados en el interior
CLARA R. FORNER
La comisión técnica encargada determinar el trazado del tranvía acordó ayer derribar dos de los antiguos depósitos de combustible de la Cantera, para que pasen por allí las vías de este sistema de transportes. La medida fue comunicada por el gerente de Urbanismo, Enrique Sanus, quien aseguró que «no queda más remedio que la demolición» de estas construcciones de mampostería ante la falta de alternativas para pasar las vías.

«Hay unos criterios de valoración y, aunque se han barajado distintas posibilidades, se ha considerado necesario ya que el tranvía tiene que pasar por ahí», indicó. De hecho, en el proyecto del tranvía hay prevista una estación sobre el lugar que ahora ocupan los dos depósitos.

En el citado encuentro participaron técnicos municipales y de la Conselleria de Infraestructuras, que ejecuta las obras.

Tras adoptar esta decisión, el gerente tiene previsto mantener un encuentro con el concejal de Cultura, Pedro Romero, para comunicarle la decisión de derribar ambas edificaciones históricas. No obstante, Enrique Sanus recordó que dichas construcciones carecen de protección, tanto por parte del Ayuntamiento como de la Conselleria de Cultura.

La comisión acordó, por contra, llevar a cabo alguna actuación para recuperar los vestigios de la antigua refinería de petróleo que se conservan excavados en el interior de la Serra Grossa. En el encuentro de ayer no se concretó, de momento, de qué forma se va a actuar ni tampoco qué destino se puede dar a los mismos.

También se decidió estudiar la posibilidad de alejar las vías del corte de la montaña, donde se localizan las entradas a los túneles, para dejar más espacio libre.

Asimismo, se prevé realizar algún tipo de actuación en la vaguada que forma la sierra para recuperar esta parte de la fachada marítima. Allí se encuentra otro depósito de mampostería, de forma circular, que sí se conservará.
La factoría data del siglo XIX y fue una de las primeras refinerías de España
Los dos depósitos de combustible que se ha acordado derribar están situados junto a la avenida de Villajoyosa y fueron levantados por Campsa sobre los restos de antigua factoría La Británica, que data del siglo XIX.

Las dos construcciones tienen una superficie de 650 y 520 metros cuadrados, según figura en el informe redactado por Inmaculada Aguilar Civera, de la Universidad de Valencia, titulado «De la refinería La Británica a la factoría Campsa», que fue presentado a la comisión técnica. En dicho documento se establece que ambas construcciones son de mampostería ordinaria, protegían los depósitos de combustible, y «son los elementos que mejor se conservan».

En dicho documento se recuerda que el plan especial de protección arqueológica del término municipal de Alicante ha recogido y catalogado estos depósitos «sin darle, de momento, ningún tipo de protección» mientras que el informe elaborado por la Unión Temporal de Empresas Intraesa Cat, valora negativamente su carácter patrimonial.

Los depósitos se encuentran en la antigua finca La Británica, donde se construyó una refinería de petróleo en el siglo XIX. El citado informe de la Universidad de Valencia reseña que «la primera noticia sobre la existencia de una refinería de petróleos en Alicante la encontramos en la autorización concedida a la sociedad Deutsche e Hijos, de París, para instalar dicha actividad en el año 1875 en los locales de la antigua fundición La Británica».

Fue, por tanto, una de las primeras refinerías de España y formaba parte de una empresa que abastecía al 55% del mercado español a principios del siglo pasado. Posteriormente, Campsa adquiriría la propiedad de la finca, y construiría las instalaciones que todavía se conservan. Gran parte de ellas se levantaron en la Guerra Civil. No obstante, la empresa dejó de explotar esta factoría en 1966, cuando trasladó los depósitos al muelle de Poniente del Puerto.

El informe destaca la importancia del patrimonio arquitectónico industrial y valora «positivamente» las antiguas instalaciones subterráneas de Campsa «que se encuentran todavía en relativo buen estado de conservación». El objetivo, indica, «es mantener viva la memoria del lugar, la memoria de unas implantaciones industriales de especial importancia, que constituyeron una parte de la historia de Alicante, la historia de la modernidad a través del nuevo combustible del siglo XIX, el petróleo y sus derivados».

Esta antigua factoría, agrega, tiene un «valor añadido, al ser un ejemplo único en España de construcción subterránea de unas instalaciones para el almacenamiento de los productos derivados del petróleo, lo que la hace singular y de gran valor patrimonial».

CAMPSA, depósitos. 3 febrero 2006, Dº Información
Comienza el derribo de los depósitos de la Guerra Civil para dar paso al tranvía
Desaparecen estas muestras de arqueología industrial pese a que un informe municipal solicita su conservación
MANUEL DOPAZO
El muro protector de los depósitos de combustible de la Guerra Civil, situados junto a la cantera de la Serra Grossa, fue destruido ayer y la misma suerte correrán los propios depósitos en los próximos días. La Conselleria de Infraestructuras y Transportes ya ha tomado la decisión de eliminar uno de los más importantes vestigios de la arqueología industrial aduciendo que ocupan una zona afectada por el trazado del tranvía. Aunque estas instalaciones no están catalogadas, sí hay una petición municipal de que sean declaradas Bienes de Relevancia Local.

La decisión está tomada y sólo es cuestión de días, señalaron fuentes municipales relacionadas con las obras, que añadieron al respecto que aunque desaparecen los depósitos, se van a conservar la construcciones subterráneas excavadas en la Serra Grossa, que según un informe de la Universidad de Valencia, son las instalaciones más destacadas y relevantes.

El derribo del muro se inició a primera hora de la mañana de ayer y por la tarde ya estaba prácticamente terminado, dejando al descubierto las oquedades que dan acceso a las instalaciones subterráneas excavadas en la sierra.

Con respecto a esta actuación, el portavoz municipal del PSOE, Blas Bernal, denunció ayer que la demolición se había hecho «con nocturnidad y alevosía» y lamentó que «haya tenido que venir el PP para tirar en una noche esta seña de identidad y para que este elemento representativo de la ciudad haya dejado de serlo». El edil recalcó que estos depósitos «forman parte de la historia y del paisaje de Alicante» y rechazó que no existan alternativas para construir el trazado del tranvía sin afectar a los depósitos.

Por lo que respecta al Ayuntamiento, el Departamento de Conservación del Patrimonio Histórico emitió un informe en el que destacaba la relevancia de estas instalaciones y solicitaba su conservación como «Bienes de Relevancia Local», pero tal informe no ha sido tramitado por el concejal de Cultura, Pedro Romero.

Tampoco fructificó una petición de un ciudadano a la Conselleria de Cultura solicitando la declaración de BIC.

Hay que recordar, además, tal como señaló este periódico, que el director general de Transportes, Vicente Dómine, hizo declaraciones en las que destacaba la importancia de estos depósitos, abogaba por su conservación e incluso planteaba destinarlas a museo.

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